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Agentes migratorios reforzarán la seguridad en aeropuertos de Estados Unidos

Agentes migratorios reforzarán la seguridad en aeropuertos de Estados Unidos

El expresidente Donald Trump anunció este viernes que agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) podrían desplegarse en los aeropuertos de Estados Unidos a partir del próximo lunes, en un movimiento que busca endurecer las medidas migratorias en medio de la crisis política que atraviesa el país. En un mensaje publicado en su red social, el republicano advirtió que, de no alcanzar un acuerdo inmediato con los demócratas para financiar al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), ordenará el traslado de estos agentes a las terminales aéreas con el objetivo de “restaurar la seguridad y el orden”.

“Si la izquierda radical no firma de inmediato un acuerdo para que nuestro país, especialmente nuestros aeropuertos, vuelvan a ser libres y seguros, trasladaré a nuestros brillantes y patriotas agentes de ICE a los aeropuertos”, escribió Trump. “Espero con ansias su llegada el lunes y ya les he dicho: ‘¡Prepárense!'”. Sus declaraciones llegan en un momento de alta tensión, luego de que el Senado rechazara un proyecto de ley que buscaba evitar el cierre parcial del gobierno federal, una medida que ha dejado sin pago a miles de empleados, incluyendo a los trabajadores de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA).

La falta de fondos ha generado un caos operativo en los aeropuertos, donde se han reportado largas filas y retrasos debido a la escasez de personal. Muchos agentes de la TSA han solicitado licencias o renunciado, lo que ha agravado la situación en un sector ya de por sí afectado por la pandemia. Trump aprovechó el escenario para culpar a los demócratas, acusándolos de priorizar “intereses políticos” sobre la seguridad nacional. Según el exmandatario, la negativa a financiar al DHS se remonta a un incidente ocurrido en enero, cuando dos ciudadanos de Mineápolis perdieron la vida en un hecho que, según él, estuvo vinculado a la falta de controles migratorios.

En su mensaje, Trump aseguró que ICE implementará “medidas de seguridad sin precedentes” en los aeropuertos, incluyendo “el arresto inmediato de todos los inmigrantes indocumentados que hayan ingresado al país”. Hizo especial énfasis en los migrantes provenientes de Somalia, a quienes acusó de haber “destruido” comunidades en Minnesota bajo la supuesta complicidad de figuras políticas como la congresista Ilhan Omar, a quien tachó de “corrupta”. Aunque el gobierno federal enfrenta un cierre parcial, el expresidente destacó que ICE y otras agencias migratorias han recibido “fondos récord” en los últimos años, lo que, a su juicio, demuestra una inversión prioritaria en la aplicación de las leyes de inmigración.

El anuncio de Trump ha generado reacciones encontradas. Mientras sus seguidores celebran lo que consideran un paso necesario para “proteger las fronteras”, organizaciones de derechos humanos y grupos proinmigrantes han advertido sobre los riesgos de militarizar los aeropuertos y criminalizar a las comunidades migrantes. Expertos en seguridad aérea también han expresado preocupación por el impacto que podría tener la presencia de agentes de ICE en las terminales, donde ya existe un protocolo establecido para manejar casos de inmigración.

La medida, de concretarse, representaría un cambio radical en la política migratoria de Estados Unidos, donde los aeropuertos han sido tradicionalmente espacios de control aduanero y no de detenciones masivas. Hasta ahora, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) ha sido la encargada de revisar el estatus migratorio de los viajeros, mientras que ICE se ha enfocado en operaciones de campo y deportaciones. La posible intervención de esta última agencia en los aeropuertos podría alterar el equilibrio actual y generar tensiones adicionales en un país ya polarizado por el debate migratorio.

Mientras tanto, el Congreso sigue sin alcanzar un acuerdo para reabrir el gobierno, y la presión sobre los demócratas aumenta. Trump, quien ha convertido la inmigración en uno de los ejes centrales de su discurso político, parece decidido a utilizar la crisis para reforzar su narrativa de “ley y orden” de cara a las próximas elecciones. Sin embargo, la implementación de estas medidas dependerá de la capacidad operativa de ICE y de la respuesta de las autoridades locales, muchas de las cuales han declarado sus ciudades como “santuarios” y se han negado a cooperar con las deportaciones.

El lunes podría marcar un punto de inflexión en la política migratoria estadounidense, o bien convertirse en otro capítulo de la retórica política que ha caracterizado los últimos años. Lo cierto es que, más allá de las promesas, la realidad en los aeropuertos —y en las calles— sigue siendo compleja, con miles de familias en el limbo y un sistema que, según los críticos, está al borde del colapso.

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